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Museo del Libro: el proceso de producción editorialTexto preparado por Alejandro Zenker para el Museo del Libro que tuvo lugar durante la Feria Internacional del Libro en Guadalajara en 2001 1. IntroducciónEntre el texto original del autor y los procesos de producción más conocidos por el público, como lo son la impresión y encuadernación hasta arribar al libro terminado que llega al lector, hay todo un proceso tanto de creación como de producción editorial que permanece oculto al lector común. ¿Cómo es que emerge un poema bien logrado? ¿Cómo hilvana el autor las palabras para reflejar sus ideas, sus fantasías, hasta lograr generar el ambiente literario que sumerge al lector en su mundo? Pero también está el proceso que sigue, el que está en manos del editor, personaje cuya misión es enlazar la obra del autor con el lector. ¿Cómo se convierte el texto original del autor en la página impresa?El presente ejercicio museográfico pretende mostrar al visitante cómo las palabras se van abriendo camino, cómo se congregan y adquieren forma, esa forma de página que finalmente lee el lector. Para que eso suceda todo un equipo articulado de trabajadores editoriales aplican sus conocimientos de diseño, tipografía, normas editoriales, gramática, ortografía, etc. Del autor al lector hay un proceso arduo y complejo en el que intervienen hombres y mujeres obsesionados por encontrar la perfección estética de la palabra. 2. El originalPrimero fue la palabra, la palabra del autor. Sin embargo, lejos de lo que se cree comúnmente, el texto que finalmente entrega el autor al editor no surge acabado, tal cual, de la inspiración espontánea del autor. Generalmente el autor escribe primero un borrador sobre el que luego trabaja. De tal suerte va puliendo la idea original a lo largo de días, semanas, meses o aún años, hasta que se acerca a lo que siente que refleja lo que quiere expresar en su obra.a) Juan García Ponce: MARÍA DESCRIPCIONES. En este cuento dedicado a María Luisa Herrera, texto original de Juan García Ponce, vemos el borrador mecanografiado sobre el que el autor fue incorporando sus correcciones y añadidos. Así revisó el estilo, cambió el nombre de uno de los personajes y añadió detalles a su relato hasta dejarlo pulido. b) Alí Chumacero: EL TRIUNFO DEL SOSIEGO. Para llegar a la versión que lo satisfizo, Alí Chumacero trabajó un total de trece versiones de este hermoso poema que comenzó a escribir en marzo de 1989 y terminó en agosto de ese mismo año. Aquí vemos el primer manuscrito del poema y su lenta metamorfosis fruto de un cuidadoso y meticuloso proceso de revisión, de una búsqueda constante de la perfección. c) Juan Gelman: ¿CÓMO? Juan Gelman también nos muestra cómo la reflexión y revisión son parte del proceso creativo de un poema. En estos versos, escritos en 1999, vemos cómo su pluma discurre sobre ellos, los corrige, modifica y pule para dejar una versión final en la que, una vez publicada, el lector no imagina todo el proceso de reflexión que precedió a la obra terminada. d) Víctor Sandoval: CUADERNO. La hoja de papel, la servilleta, todo sirve para plasmar una idea que surge en un momento inesperado, de espera o de calma. Víctor Sandoval ha usado este cuaderno, en el que encontramos esas palabras que emergieron en diversos momentos y circunstancias y que fueron dando forma a algunos de los poemas que le conocemos. Nuevamente aquí vemos la corrección, la tachadura, la búsqueda. 3. Principios básicos de la revisión del originalTodo original de autor tiene, por principio, que pasar por un proceso de revisión. Por un lado, porque aún al más meticuloso autor se le van sin querer las erratas y, por el otro, porque una cosa es el texto en bruto del autor, y otra muy distinta la formación tipográfica de la obra, a la cual le es inherente una gran complejidad. En sentido clásico, toda obra pasa cuando menos por las siguientes etapas de cuidado editorial:a) Revisión técnica cuando se trata de una obra técnica o científica. Cada una de estos procesos de revisión los debe realizar, en principio, un lector diferente, debido a que quien lee un texto una vez, se contamina del mismo y con facilidad puede pasar por alto errores evidentes. Por otra parte, cada etapa de cuidado editorial requiere conocimientos y aplicación de criterios específicos a cada una de ellas. 4. El original marcadoUna vez que el autor ha entregado su manuscrito terminado al editor, y que éste lo aprueba para que proceda su producción, el primer paso consiste en realizar la revisión y el marcaje del original. Se entiende por revisión la corrección de estilo, cuando procede, y la adecuación del texto a las normas editoriales. En el caso de los textos de orden literario estas correcciones son por lo general mínimas y sólo se centran en los errores generalmente de carácter ortotipográfico que pudiera haber omitido corregir el mismo autor. Otras correcciones o sugerencias que haga el editor se someten por lo general a la consideración y autorización por parte del autor.Hay sin embargo otro tipo de textos que requieren una verdadera revisión y corrección de estilo, u obras que pasan previamente por una revisión de carácter técnico, como lo son los textos técnicos y científicos. Mención aparte merecen las obras traducidas, las cuales pasan generalmente por el proceso llamado “cotejo” y que consiste en que un revisor compara el original con la traducción con objeto de cerciorarse de que ésta fue correctamente realizada y no contiene incorrecciones u omisiones. a) Signos de marcaje (tabla) 5. Las galeras o primeras pruebasHoy en día, los autores generalmente entregan sus originales procesados en computadora. Si este no es el caso, se procede a “capturar” el texto, es decir, a incorporarlo generalmente en un procesador de textos de computadora. Luego el archivo que se obtiene como resultado se introduce a un programa de composición, como Page Maker, donde se vierte en lo que llamamos “caja”, es decir, un espacio en el centro de lo que será la página, rodeado de márgenes blancos. Esta “caja” puede constar de una o de varias columnas. Al verter el texto, el tipógrafo incorpora ya las correcciones que señaló quien hizo la primera lectura del original del autor y se atiene a los señalamientos del marcaje. De tal suerte, se obtiene una primera prueba tipográfica de la obra, tradicionalmente llamada “galera” o “galerada”.6. Las primeras planas o segundas pruebasLas galeras pasan entonces a manos de un lector corrector, quien las coteja con el original corregido y marcado en la primera lectura. Además de cuidar que las correcciones indicadas en esa primera lectura hayan sido adecuadamente atendidas, cuida que las indicaciones correspondientes al marcaje hayan sido seguidas escrupulosamente. Esto significa que los título, por ejemplo, tengan el tamaño de letra debido, que el espacio en blanco entre ese título y el primer párrafo del texto sea el correcto (lo llaman “colgado”), etc. Pero su labor no acaba allí: tiene a su cargo iniciar el cuidado de la estética tipográfica. Dicha estética tiene la finalidad de facilitar la lectura, de hacerla más placentera. Así, el lector cuidará que la tipografía no contenga “callejones” o “ríos”, que los párrafos no acaben con “colitas”, que no haya líneas muy apretadas o, por el contrario, muy abiertas, etc. Es generalmente en esta etapa donde también se introducen las fotos, gráficas, folios, cornisas y demás elementos adicionales al texto mismo, como lo son también las notas al pie de página.7. Las segundas planas o terceras pruebasLas correcciones señaladas en esa lectura de primeras planas son incorporadas al texto. Como las planas resultantes ya incorporan prácticamente todos los elementos de las páginas, nuevos elementos son los que deben ser atendidos, como por ejemplo las “viudas”, es decir, aquellos párrafos cuya primera línea comienza solitaria al final de una página. Se tiene por norma que al menos sean dos, si no tres las líneas correspondientes a un párrafo que en dado caso estén al final de la página. Lo mismo toca a los “huérfanos”, es decir, a la última línea de un párrafo que queda sola al principio de una página. En esta lectura, el revisor tiene nuevamente que cuidar que, debido a las correcciones y recorridos de texto, no se hayan formado nuevos “callejones”, no hayan surgido nuevas “colitas”, y que las referencias a partes del texto dentro de la obra no hayan sufrido alteraciones en el lugar que ocupan.8. La contrapruebaUna vez introducidas las correcciones señaladas por el revisor de esas segundas planas (o terceras pruebas), se procede a hacer la “contraprueba”. Es decir, se coteja que lo señalado por quien revisó las segundas planas haya sido incorporado al texto y se hace una última revisión general del libro, cuidando que estén todas las partes que lo conforman y que cada parte contenga lo que debe. Quien contraprueba revisa meticulosamente todas las partes del libro y sus componentes: páginas preliminares, texto general, gráficas, fotos, cuadros y demás elementos adicionales, folios y cornisas, índices y colofón. Se hacen las correcciones debidas y la misma persona vuelve a revisar únicamente que las correcciones hayan sido realizadas correctamente.9. La prueba fina o el archivo electrónico definitivoRealizada la contraprueba se tiene el archivo electrónico final con el cual se puede:a) imprimir una “prueba fina” destinada a realizar los negativos en fotomecánica, es decir, mediante exposición de las páginas impresas sobre papel blanco a una cámara fotográfica de gran formato; 10. Los negativosLos negativos se requieren para el siguiente paso, es decir, la impresión tradicional en offset para tirajes “largos”. Dependiendo de las características de los libros, los negativos pueden ser para imprimir a una sola tinta, a varias tintas directas o para realizar una impresión en selección de color, es decir, con la combinación de los cuatros colores básicos para obtener una inmensa gama de color: CMYK (cian, magenta, amarillo y negro).11. Heliográficas y cromalinesCon objeto de revisar si los negativos no tienen errores, se imprimen unas pruebas. Hay diversas técnicas para hacerlo, pero tradicionalmente se ha hablado de pruebas azules o heliográficas en el caso de negativos de interiores a una sola tinta o de cromalines o pruebas de color en el caso de los negativos CMYK destinados a producir impresiones en lo que llamamos “selección de color”. En el caso de las impresiones digitales, sin necesidad de negativos, también se pueden imprimir pruebas, pero éstas directamente de los archivos a dispositivos de impresión que simulan los resultados que se obtendrán con las impresoras.12. CapillasCon los negativos se sensibilizan unas placas metálicas que son las que servirán para realizar las impresiones en offset tradicional. Como hemos visto, en la tecnología de impresión digital no se requieren ni negativos ni placas metálicas. Realizada la impresión sobre papel, en el caso de los libros se alza un juego de los pliegos impresos, se realiza el doblez y se le entrega al editor un juego, conocido como “capillas”, para que revise que todo está en orden antes de proceder a enviar la impresión en pliegos a doblez y encuadernación. Revisadas esas capillas, se manda todo a encuadernación.13. PortadaUna vez que se sabe cuántas páginas va a tener la obra se procede a armar la portada del libro. La cantidad de páginas indica el grosor del lomo, elemento que se debe conocer con precisión para formar los forros, momento en que se incorporarán los elementos de diseño.14. Libro encuadernado finalYa con la portada y los interiores impresos, se procede a enviar todo a encuadernación. Básicamente hay dos técnicas de encuadernación masiva: hot melt, es decir, hojas sueltas pegadas con pegamento en el lomo, o costura con hilo y pegado adicional. El libro puede ser lo que llamamos “rústico”, es decir, con forros flexibles, impresos en cartulina, o encuadernado en pasta dura, es decir, con cartón forrado para darle más rigidez a los forros.15. Herramientas del editora) Tipómetro: Regla de metal, plástico u otro material, dividida en cíceros o cuadratines y puntos, a veces también en centímetros, milímetros y pulgadas, que sirve para medir material tipográfico. Los hay de diferentes formas y tamaños, desde el enrollable hasta el más sencillo, consistente en una pieza recta de aluminio. La idea del tipómetro se debe al impresor y librero francés Martín Domingo Fertel. b) Cuentahilos c) Cutter d) Pluma y lápices
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