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Por Francisco Goñi para la revista Quehacer Editorial
Jorge Herralde, autor del libro Flashes sobre escritores y otros textos editoriales, publicado en la colección "Yo medito, tú me editas" de Ediciones del Ermitaño, es fundador y director de la Editorial Anagrama. Su actividad tuvo comienzo en 1969, y a la fecha se han publicado alrededor de 2 000 libros, repartidos en una veintena de colecciones. En el trabajo de Jorge Herralde cabe señalar como una constante, la búsqueda de nuevas voces, es decir, la apuesta por posibles clásicos del futuro, tanto en narrativa como en ensayo; el rescate de clásicos del siglo XX imprescindibles; la exploración en torno a los debates políticos, morales y culturales más significativos de nuestra época, con cierta predilección por aquellas incursiones más arriesgadas y polémicas.
Herralde ha recibido diversos galardones; entre los más recientes: el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural en 1994, en España; el Premio Targa d’Argento-La Stampa Tuttolibri para el mejor editor europeo en 1999, y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara se le otorgó el reconocimiento al Mérito Editorial.
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En su libro Opiniones mohicanas (Aldus) dice que ser editor independiente es sinónimo de estar "nadando entre tiburones", ¿cuál ha sido su estrategia para salir librado desde 1969?
En los primeros años el pececillo, que segregaba textos heterodoxos y radicales, resultaba demasiado visible para la censura franquista (con la que hubo persistentes encontronazos), pero lógicamente invisible para los "tiburones". Luego, mientras editaba ensayo o narrativa de autores jóvenes o inéditos, persistía la invisibilidad. Ya más adelante, Anagrama estaba lo bastante musculada para esquivar la mayoría de dentelladas.
Para fortuna de las letras y de los creadores, en el año de 1994 se creó el Parlamento Internacional de los Escritores, ¿cómo surgió el vínculo de Anagrama con él?
En primer lugar, debido a mi amistad con Antonio Tabucchi, uno de los impulsores iniciales de Autodafé, la revista del Parlamento.
Del otoño de 2000 hasta la fecha, ¿qué frutos y qué pormenores cree usted ha tenido la revista Autodafé?
El fruto han sido dos números de una gran altura intelectual, bajo la batuta de Christian Salmon. La difusión, en estos tiempos, de ese tipo de revistas resulta inmerecidamente escasa, como bien saben los responsables de Letra Internacional, Claves de Razón Práctica y otras excelentes iniciativas.
En relación con todas las ferias internacionales del libro, ¿qué le parece la Feria Internacional del Libro de Guadalajara?
Con diferencia, es la más importante de América Latina, la más estimulante culturalmente (con tantos actos y debates interesantes), la más fructífera para los contactos profesionales. Y la más divertida y con más tequila.
En esta próxima feria será merecedor del reconocimiento al Mérito Editorial, ¿qué particularidad tiene este premio para usted?
Por una parte el que sea un premio de México, país que tantas veces he visitado y donde tengo tantos amigos, autores y editores. También por su palmarés: lo ha ganado, entre otros colegas, mi muy estimada Neus Espresate.
¿Por qué momento pasa Anagrama? ¿Qué lugar piensa usted ocupa esta casa editora dentro de la industria editorial hispanohablante?
Pasa por un momento óptimo, un momento prolongado, gracias a los libros de muy buenos autores que publican en la editorial. Paradójicamente, en un momento en el que crujen los grandes grupos, véase el caso Vivendi, las editoriales que apuestan por la buena literatura y el ensayo riguroso, es decir, por los auténticos libros, capean mucho mejor el temporal.
¿Cómo ha llegado al equilibrio entre el ojo comercial y el rigor literario?
Lo fundamental es apostar por la calidad literaria y por la pertinencia cultural. Con suerte, a veces nos acompañan muchos lectores.
Para dictaminar, ¿cuáles son los pasos del proceso que usted realiza?
Digamos: buscar nuevas voces, rescatar escritores olvidados y hacer política de autor.
Anagrama cuenta con un catálogo de grandes autores, muchos de ellos no eran "conocidos" antes de la publicación, ¿cómo encuentra a esos autores "desconocidos" que poseen una gran calidad y voz poderosa?
Desde mis inicios como editor, en 1969, he acumulado y sigo acumulando muchísima información. El problema más bien es discernir acertadamente entre las posibles apuestas (y esquivar las dentelladas antes aludidas). Así hemos descubierto autores de diversas literaturas cuando estaban empezando, desde Tabucchi, McEwan, Echenoz, Ford, Arundhati Roy, o creando una "Biblioteca Nabokov" o una "Biblioteca Capote". Y también, gracias a nuestro premio de novela, hemos impulsado la entonces llamada "nueva narrativa española" (Pombo, Azúa, Chirbes, Justo Navarro, Vila-Matas, etc.) y también excelentes autores latinoamericanos, desde Pitol hasta Bolaño.
Para entablar relación con los agentes literarios, ¿qué táctica utiliza?
Boxing clever, o intentándolo. Bromas aparte, tengo buenas relaciones con la mayoría de los agentes literarios, excelentes incluso: con Andrew Wylie, por ejemplo, el temible Chacal. Por otra parte, como escribió mi querido Mario Muchnik, lo peor no son los autores, ni siquiera los agentes sino quizá algunos colegas menos queribles.
Háblenos de la distribución...
Pienso que la distribución en España es excelente gracias a Antonio Machado en Madrid y Enlace en el resto del país. También en América Latina, en especial en Argentina (colapso del país, aparte), a través de la distribuidora Riverside, y en México ha mejorado notablemente en los últimos seis años, de la mano de Colofón.
¿Cómo construye el ambiente adecuado para que el lanzamiento de las novedades tenga éxito, por ejemplo, los libros de Antonio Tabucchi o de Catherine Millet?
En ambos casos, el éxito estaba bastante "cantado", como decimos en España. Tabucchi, que era un autor muy minoritario cuando empezamos a publicarlo, en 1984, con Dama de Porto Pim se ha convertido, desde Sostiene Perera, en uno de los autores imprescindibles de la literatura contemporánea. Y en cuanto a la sulfurosa (y muy lista y profesional) Catherine Millet, su libro ha sido un éxito clamoroso en todos los países. El mérito es, pues, suyo: nosotros los publicamos y promocionamos lo mejor que sabemos. Sin estropear la materia prima, ni pasarnos en el punto de cocción.
Además de haber publicado a Sergio Pitol y a Carlos Monsiváis, ¿qué otros escritores mexicanos le parecen interesantes?
Muchos, aunque los conozco mejor cuando tengo una posibilidad de publicarlos. Si no, mi tiempo de lectura "diletante", por así decir, es escaso. De los que he leído, pongamos a Juan Villoro y Mario Bellatín. Y he hojeado bastantes otros de indiscutible interés.
¿Qué le motivó a publicar el libro Los huesos en el desierto de Sergio González?
El reportaje de Sergio González Rodríguez me pareció de un interés y de un coraje moral extraordinarios. Una publicación de interés prioritario.
¿Qué opina de que la participación femenina en el mundo editorial sea cada vez más representativa y constante?
En efecto, se trata de una presencia progresivamente en aumento, sobre todo en el ámbito de las editoriales independientes. Si no sonara demasiado paternalista, diría que me parece muy bien.
Hablando de participaciones femeninas, ¿de qué manera interviene su compañera Lali en el trabajo de Anagrama?
De muy diversas maneras, como la figura del "líbero" en el futbol. Ya más en concreto nos "repartimos" la relación con los autores y se ocupa, con notable éxito, de aquellos escritores cuyos derechos de traducción gestiona Anagrama. Figuran entre ellos Álvaro Pombo, Enrique Vila-Matas, Roberto Bolaño, Carmen Martín Gaite o Rafael Chirbes, por citar escritores con muchas obras traducidas.
En los últimos años viene adquiriendo fuerza la tecnología que permite convertir los libros en formato electrónico para ponerlos a disposición de la comunidad internacional. ¿Qué opina del e-book?
A finales de los años noventa, un fantasma recorrió el mundo editorial: el e-book. Como corresponde a un buen fantasma, tras el considerable estrépito, se desvaneció apresuradamente.
Las nuevas tecnologías permiten producir libros en tirajes cortos, archivos digitales, reducir tiempos de manufactura, etc. ¿Cree usted que en algún momento requiera de estas alternativas para Anagrama?
La llamada "impresión bajo pedido" permite que se reediten, en tirajes cortos y a precios no prohibitivos, libros culturalmente valiosos pero demasiado minoritarios para una edición normal. Me parece una iniciativa excelente que permitirá que no haya títulos agotados.
Últimamente se viene hablando de la gran necesidad de crear programas para fomentar la lectura, ¿se ha planteado Anagrama aportar algún proyecto?
Un proyecto focalizado y modesto en el que perseveramos: publicar excelentes libros lo mejor que sabemos, de forma que el posible lector no quede desalentado, sino con ganas de reincidir.
¿Cuáles son en su opinión los cinco títulos fundamentales para el joven lector?
Ciñéndome sólo a títulos de narrativa publicados por Anagrama: Lolita de Vladimir Nabokov, Pedro Páramo de Juan Rulfo, Mientras agonizo de William Faulkner, Catedral de Raymond Carver, Bella del Señor de Albert Cohen.
Para finalizar, ¿qué opina de este proyecto encaminado a dotar a los editores de una revista especializada en el quehacer editorial?
Soy un ávido lector de toda clase de textos relacionados con el quehacer editorial: memorias, biografías, epistolarios, revistas como Actes de la recherche en sciences sociales que dirigía Pierre Bordieu. Por ello, no puedo más que felicitarles y darles mi más cordial bienvenida.