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Entrevista: El FCE ha desempeñado un papel de liderazgo en el fomento a la lectura: Consuelo Sáizar Guerrero

Este artículo fue publicado en la revista Quehacer Editorial. Se trata de una publicación independiente de Solar / Ediciones del Ermitaño. Se produce con soporte papel, pero los artículos también se distribuyen a través de boletines electrónicos. Si te interesa la versión impresa, puedes adquirirla en Gandhi y Amazon. Por razones técnicas, los artículos aparecen sin cursivas y otras características tipográficas propias del original. Se prohíbe la reproducción total o parcial sin consentimiento del editor y sin mención del autor y de la fuente.

Por Francisco Goñi para la revista Quehacer Editorial

Consuelo Sáizar Guerrero nació en Acaponeta, Nayarit (1961). Egresada de comunicación por la Universidad Iberoamericana (1983), estudió ciencias políticas y administración pública en la UIA, y diplomados en contaduría, administración y finanzas también en la UIA y en el ITAM. Realizó estudios sobre industria editorial en la Gran Bretaña (1991). Jefa de Prensa de Fonapas (1978-1979). Gerente general de Editorial Jus (1983-1990). Fundadora y directora general de Hoja Casa Editorial (1990). Colaboradora de La Jornada (1989). Fue consejera electoral en el D.F. (1997). Es miembro del Consejo Asesor de Causa Ciudadana, APN.

Obtuvo el premio Juan Pablos a la mejor enciclopedia mexicana: Milenios de México, 2000.

El nombramiento de Consuelo Sáizar como directora del Fondo de Cultura Económica, editorial mexicana de suma tradición y relevancia en el ámbito nacional e internacional, marcó la pauta a Quehacer Editorial para invitarla a participar en este foro de reflexión y debate en torno a nuestra industria.


Es usted la primera mujer que asume la dirección del Fondo de Cultura Económica. ¿Qué sensación le produce este acontecimiento?

Es muy difícil traducir una responsabilidad abrumadora en el idioma de las sensaciones. En verdad, no tiene mucho caso mencionar mi alegría, mi entusiasmo y mi compromiso con las situaciones que me trascienden: la pertenencia a una generación y mi condición de mujer. En última instancia mi emoción permanece intacta y esto, así no sea fácil de verbalizar, sí espero que se verifique en mis acciones.

¿Por qué es Consuelo Sáizar la elegida? ¿Qué méritos reúne? Háblenos de su experiencia editorial.

El FCE ha sido dirigido por personajes de enorme talla. Mis credenciales al lado de gente que tanto admiro y respeto son básicamente mi decisión de trabajar de tiempo completo, con toda mi pasión y mi entusiasmo por los libros y el quehacer editorial, el entrenamiento que tengo en la parte administrativa y el conocimiento que he adquirido, a lo largo de veinte años, del circuito comercial.

Helen Fisher afirma en su libro El primer sexo que "la mujer empresaria sopesa más variables, considera más alternativas, estudia más opciones e introduce aspectos nuevos, aporta equilibrio e innovación al mundo profesional". ¿Qué piensa al respecto?

Por vanidad de género tendería a estar de acuerdo, pero desconfío de toda generalización. Las mujeres empresarias, los hombres empresarios deben ser juzgados uno por uno: no hay tal cosa como la capacidad de género aplicada a oficios que requieren cualidades tan específicas como es el caso de la edición.

Como en todo el mundo, también en México respiramos vientos de renovación que nos traen una mayor presencia de la mujer en la educación, en la cultura y en la política. En su opinión, ¿en qué etapa se encuentra nuestro país en lo que se refiere a la participación femenina en la vida pública, empresarial y educativa?

Falta muchísimo: no se vencen siglos de sujeción patriarcal nada más con fuerza de voluntad. Ciertamente se ha avanzado en lo educativo, pero todavía falta un desarrollo mucho mayor tanto en los aspectos de la vida nacional como en lo concerniente al desarrollo de igualdad de oportunidades.

¿Cómo ha encontrado usted el FCE en el momento de hacerse cargo de la Dirección? ¿Qué lugar ocupa esta casa editora dentro de la industria editorial mexicana?

El FCE es una editorial fundada en 1934 que ha cumplido una gran tarea y que goza de una enorme tradición: seguramente a lo largo de estos 68 años se han presentado errores e inercias a vencer, pero creo que un juicio de opinión es imposible. En términos numéricos el FCE tiene un indudable liderazgo, sobre todo en el ámbito iberoamericano por su amplio y prestigiado catálogo: sólo hay que recordar sus casi 8 000 títulos publicados.

Después de evaluar la situación actual del FCE, ¿cuáles son los proyectos a mediano y largo plazo que usted aporta? ¿Cuál será la línea editorial a seguir?

Entre los proyectos que estamos considerando se encuentran la publicación de un conjunto de obras completas de autores mexicanos, como Sergio Pitol, por mencionar al que ha firmado. Otro proyecto consiste en restituir a la difusión y venta el mayor número posible de títulos publicados en nuestro catálogo.

El Fondo tiene uno de los catálogos editoriales más importantes en el mundo de habla hispana; gran parte de estos libros, muy solicitados y muy necesarios, están agotados. ¿Qué piensa hacer al respecto?

Renovaremos cuantos contratos y derechos resulte posible para brindar a los lectores la mayor cantidad de títulos. También pensamos lograr una mayor sincronía entre la acción de las filiales y de la casa matriz en México. Pensamos seguir realizando coediciones, y entre estos proyectos está retomar la biblioteca compuesta por la Cátedra Alfonso Reyes con los títulos previos y los nuevos. Otro proyecto es el de crear un gran centro de promoción del libro infantil.

La línea editorial a seguir buscará equilibrar el interés humanitario, la capacitación técnica y el desarrollo comercial, respetando siempre la gran tradición y el rigor que han caracterizado al Fondo de Cultura.

Las nuevas tecnologías permiten producir libros en tirajes cortos, de cien ejemplares o menos. ¿Cree usted que esta alternativa sería una solución para el Fondo?

Desde luego. Echaremos mano de tecnologías nuevas, como la que menciona, particularmente para cubrir nuestras necesidades de impresión sobre demanda. Es decir, y para dar un ejemplo, si en tal universidad o centro de investigación requieren 100 o 250 ejemplares de La democracia en América de Tocqueville, la solución para tal demanda específica parecería ser, efectivamente, el empleo de herramientas que permitan tirajes cortos a un precio razonable, esto es, que verdaderamente sean una alternativa en cuanto a tiempos de impresión, costo de producción y calidad de edición. Por otra parte, habría que tener en cuenta hasta qué punto este método de impresión mantiene sus costos razonables si en vez de 100 o 250 ejemplares necesitamos 3 000 ejemplares para determinada cadena de bibliotecas, por ejemplo. Sin duda cada necesidad específica determina qué tecnología debemos emplear. Por lo mismo, implementaremos nuevas tecnologías si éstas nos ayudan a resolver demandas específicas.

En los últimos años viene adquiriendo fuerza la tecnología que permite convertir los libros en formato electrónico para ponerlos a disposición de la comunidad internacional. ¿Qué opina del e-book?

El libro electrónico es un instrumento que todavía necesita desarrollarse. No obstante, entendemos que en cuestiones de tecnología las cosas cambian de un año a otro, de modo que si el libro electrónico se convierte en una alternativa real para los lectores a quienes se dirige el FCE no dudaríamos en explorar esa posibilidad. Por lo pronto -y no olvidemos el ejemplo reciente de Stephen King, quien "subió" alguna de sus obras a Internet sin mayor éxito de ventas-, nuestra tarea es seguir de cerca la evolución del e-book. No desconocemos, por ejemplo, que a este respecto existen proyectos muy serios, como el de la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, presidida por Mario Vargas Llosa o, para dar un ejemplo no institucional sino comercial, el sitio español Libronauta, que ofrece una posibilidad realmente interesante, a saber: el e-book portátil, un equipo que no necesita de computadora para su uso y puede, asimismo, almacenar gran cantidad de e-books en un mismo dispositivo. La ventaja de este tipo de innovaciones tecnológicas es que no están supeditadas a la red -con los costos de hardware y tiempo de navegación respectivos- y se adquieren como cualquier libro impreso tradicionalmente en sitios dedicados a ello. En este sentido, el e-book puede ser una alternativa a corto o mediano plazo, dependiendo de la evolución de la tecnología y de cómo sea recibida en nuestro medio cultural. De nada serviría una maravilla electrónica si nuestro medio no tiene acceso a ella u ofrece ciertas reticencias, sea por desconocimiento o por prejuicio. Aunque en este caso, sin duda, algo de nuestra labor estaría en propiciar la creación de estas condiciones favorables a los nuevos soportes del libro y la palabra escrita.

Muchos de los libros agotados a que antes nos referíamos carecen de soporte electrónico. Se les puede digitalizar y publicar como facsimilares, o también rescatar por la vía del OCR (reconocimiento óptico de caracteres) y su recomposición electrónica. ¿Ha considerado usted esta última alternativa?

La digitalización de libros agotados funciona sólo en caso de ediciones facsimilares, lo que no reduce costos de impresión. Por su parte, el OCR sólo elimina una parte del trabajo de captura, ya que toda página impresa convertida de imagen a texto requiere aún de una cuidadosa revisión mientras no contemos con un software verdaderamente eficaz que rescate fielmente cada página de texto. Si a ello le sumamos que una vez revisado, hace falta volver a formarlo electrónicamente, veremos que el OCR apenas nos ha ahorrado, como dijimos antes, el trabajo de captura de un original. Haría falta considerar aún el costo de diseño y producción en caso de que se piense en una edición tradicional sobre papel o, si se piensa en un archivo digital para la red o un e-book, también debemos considerar cuáles son los costos adicionales. En este sentido, la digitalización y el OCR son apenas unos pasos dentro de la larga cadena que implica la producción de un libro. Como tales, se usan ya en el trabajo cotidiano que realiza cualquier editorial.

El gran cuello de botella para las editoriales mexicanas es la distribución. ¿Cómo piensa hacer frente a este problema?

El escrutinio y discriminación de los controles burocráticos nos permitirán, entre muchos otros mecanismos, tener una mejor distribución y llegar de manera más eficiente a los lectores. De acuerdo con ello, el nuevo gerente general, Ricardo Nudelman, se encuentra realizando ya el análisis conducente para obtener una mejor distribución de nuestros libros, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, aprovechando la poderosa estructura de las filiales en el extranjero.

Pasando al tema de la lectura, hablemos de su experiencia como lectora: ¿cómo fueron y cuándo ocurrieron los primeros contactos con los libros?

Como en el caso de muchos, ocurrieron en la niñez y se intensificaron en la educación media y superior. Hacer una lista de los libros importantes para mí, sería casi confesar una sucesión de pasiones románticas y críticas.

¿Qué papel viene desempeñando el FCE en el fomento a la lectura? ¿Habrá algún cambio al respecto?

En los últimos años el FCE ha desempeñado un papel de liderazgo en el fomento a la lectura mediante todo su catálogo y, especialmente, de las colecciones de libros para niños. Este papel se acrecentará, sin duda, con la creación del Centro de Promoción del Libro Infantil antes mencionado.

¿Cómo ve el programa México, hacia un país de lectores, cuando las estadísticas dicen que los mexicanos leen medio libro al año?

Creo que las estadísticas son confiables hasta cierto punto, pues presuponen que sólo se leen los libros que se compran. Sin duda el fenómeno de la lectura va más allá del hecho mismo de adquirir un libro, leerlo y guardarlo en un librero. Hay que considerar, en este sentido, que mucho de lo que se lee pasa por los préstamos de persona a persona, préstamos que suelen ser abundantes sobre todo en la adolescencia y la juventud, cuando se vuelven absolutamente indispensables; la voluntad de leer pasa también por las bibliotecas públicas y escolares, o aun por las privadas, personales, institucionales, etc., en las que se verifica un tipo de relación libro-lector que no queda registrado por las encuestas. Por lo mismo, el programa México, hacia un país de lectores es un esfuerzo encaminado a ampliar en igual medida tanto el porcentaje de lectores formales -los que compran libros- como este otro tipo de lectura "informal": la que se realiza mediante el acceso a una biblioteca o el préstamo entre amigos o conocidos. El papel del Fondo, en este sentido, radica en que la lectura vaya más allá de la realizada para obtener determinada información y se convierta, idealmente, en un hábito, en una manera de vivir y relacionarse con el mundo y con quienes nos rodean. Ir a un libro para obtener información no tiene que ver con la lectura en el sentido en que aquí la entendemos. Sobre todo porque este tipo de lectura se suspende en cuanto no tenemos ya necesidad de más datos. Por el contrario, una lectura como manera de vivir siempre permanecerá viva; de ahí la importancia de crear este hábito desde los primeros años en que los niños se acercan a los libros.

¿Cuáles son, en su opinión, los cinco títulos fundamentales para el joven lector?

Una editora de un catálogo tan amplio como el del Fondo de Cultura Económica, que además está al tanto de catálogos de otras editoriales, no puede formular cuáles son los cinco títulos fundamentales, sobre todo porque cada joven lector decide cuáles lo son para él.

Para finalizar, ¿qué opina del proyecto encaminado a dotar a los editores de una revista especializada en el quehacer editorial?

Es un proyecto prometedor y necesario. Les deseo el mayor de los éxitos. Un instrumento de este tipo puede ayudar a desarrollar de manera notable la cultura editorial e incidir en mejorar la oferta de lectura. Felicito a la comunidad editorial por la aparición de su revista.

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